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Mostrando entradas con la etiqueta En compañía de un libro [Carmen García Tejera]. Mostrar todas las entradas
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sábado, 23 de abril de 2022

  • 23.4.22
Elena Medel (Córdoba, 1985) irrumpió con fuerza en el mundo de la poesía desde muy joven, aunque también ha cultivado el ensayo. Recientemente se estrenó en el ámbito de la narrativa con Las maravillas, una novela que obtuvo en 2021 el X Premio Francisco Umbral.


Se trata de una obra tan compleja como sugerente que se desarrolla entre Córdoba y Madrid, desde 1969 a 2018, y se centra en la azarosa vida de dos mujeres, María y Alicia (abuela y nieta) quienes –sin relación entre ellas y en épocas diferentes– se desplazan desde su Córdoba natal hasta Madrid en busca de unas mejores condiciones de vida. Hay que sumar un tercer personaje femenino, el de Carmen (hija de María y madre de Alicia), con menor presencia en la historia, que sirve de nexo entre ambas, aunque siempre desde la lejanía de Córdoba.

¿Puede afirmarse –como se nos indica en la contraportada– que Las maravillas es “una novela sobre el dinero”? Sin duda: más concretamente sobre la carencia del dinero y sobre sus efectos en la vida de quienes la sufren. Pero solo como un punto de partida que se va ramificando en muy diversas situaciones, reflexiones, actitudes y comportamientos.

Tanto María (a finales de los sesenta) como Alicia (ya en el siglo XXI) dejan Córdoba y se trasladan a Madrid: la primera en busca de un medio de supervivencia; en pos de su propia independencia la segunda. Las duras condiciones de vida en Madrid convierten a María en una mujer fuerte, capaz de descubrir por sí misma que su libertad personal y su independencia son sus bienes más preciados.

Sin embargo, operan de forma diferente en Alicia que –con un carácter complicado y permanentemente atormentada por el suicidio de su padre, lo que la privó de disfrutar de una mejor posición económica– termina acomodándose a la tediosa rutina de quien solo aspira a sobrevivir.

La vida de María y Alicia se desarrolla en una compleja trama de estructura circular (comienza la mañana del 8 de marzo de 2018 y finaliza en la tarde del mismo día) que rompe la cronología de los acontecimientos mezclando el pasado con el presente: Córdoba con Madrid, una especie de puzle cuyas piezas –cada uno de sus once capítulos– hay que encajar debidamente en su lugar adecuado.

El desarrollo de la obra nos va mostrando algunos sucesos claves en este periodo de casi 50 años que a su vez se intercalan con otros momentos que marcan la vida personal de ambas protagonistas. Al mismo tiempo vamos conociendo sus propios comportamientos, sus reflexiones, sus aspiraciones y sus actitudes en torno a cuestiones como la maternidad (sobre todo la no deseada), la familia (a la que prácticamente han renunciado), el compañerismo, la solidaridad, la amistad, las relaciones de pareja y, en general, sus encuentros y desencuentros con los hombres…

Muy singularmente esta novela (con un marco socio-histórico muy bien trazado) refleja la posición de la mujer en la sociedad a lo largo de estos años, aunque más que los avances conseguidos en general nos interesa constatar qué repercusión han alcanzado tanto en María como en Alicia.

¿Comparten abuela y nieta algo más que un acento cordobés y un peculiar mentón? Un cruce fugaz entre ambas pudo haber propiciado un conocimiento que no se llega a producir. Aunque el punto de partida de María y de Alicia es similar, cada una marcha por un sendero diferente: la manifestación del Día de la Mujer no interesa a Alicia, que ese día “avanza sin saber muy bien a dónde”.

María, sin embargo, la esperaba con impaciencia. En contraste con la apatía de su nieta, se pregunta al regresar a su casa: “Todo lo que ha ocurrido, ¿mereció la pena?”. Y llega a la conclusión de que “todo, desde el principio, sin obviar nada”. Una misma sangre. Dos casos casi idénticos que, sin embargo toman caminos divergentes.

El folleto que anunciaba la manifestación tiene un lema: “¡Escuchemos la voz de las mujeres!”. Voces diferentes, en todo caso, que Elena Medel nos hace llegar con gran nitidez en su primera novela. Sí; ciertamente es necesario escuchar, prestar más atención a cada una de esas voces.

Ficha técnica

Título: Las maravillas.
Autor: Elena Medel.
Edita: Anagrama. Narrativas Hispánicas.
Ciudad: Barcelona.
Año: 2020.
ISBN: 978-84-339-9908-5.

MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

martes, 22 de marzo de 2022

  • 22.3.22
“Es un conjunto de textos que se acercan a la hora postrimera del ser humano buscando tanto el sentido de la vida temporal como la posibilidad de concebir una esperanza de supervivencia en otra dimensión”. Con estas palabras nos presenta Juan Rafael Mena sus Prosas crepusculares, que integran un total de ochenta y seis textos (de extensión desigual, aunque todos ellos breves), en forma de prosa poética.


Desde el presente, el autor vislumbra ya la llegada del ocaso: es el momento de volver la vista atrás para examinar su vida a través de la evocación, Pero es, también, la ocasión propicia para plantearse ciertos enigmas: qué se oculta en ese más allá, tras la línea del horizonte; qué esconden esos otros mundos –otras vidas– desconocidos.

Advertimos que cada texto es autónomo aunque, en su conjunto, percibimos una doble mirada: desde el presente –“Estoy frente al ocaso”, avisa desde el primero de ellos–, alternativamente regresa al pasado –“Soy un bosque de neblinas y también anfitrión de recuerdos”– y progresa hacia un futuro incierto que llaman eternidad: “un valle de preguntas”.

La introspección –“Cara a cara con la propia conciencia”– es el hilo conductor de estos textos: le da ocasión para desplegar un amplio abanico de reflexiones, interrogantes, meditaciones, recuerdos y algunos breves relatos (“Invocación silenciosa”, “El santo”, “Héroe a regañadientes”, “¡Al cielo con ella!”…) que, como hemos indicado, basculan entre la revisión de su pasado y el planteamiento de las incógnitas que nos depara esa “otra dimensión”.

La evocación de su vida –la contemplación desde el recuerdo– se halla fuertemente ligada a la naturaleza, a escenas de la vida cotidiana… Pero más allá de la mera anécdota, cobra fuerza la meditación (que, a veces, se nutre de textos filosóficos y religiosos): de ahí las frecuentes consideraciones sobre el paso del tiempo (representado a menudo con la imagen del río, o de los trenes) y los cambios que opera (“Responso secular”), junto con reflexiones en torno a qué es vivir: “… no es otra cosa que esperar en el andén de la vida la llegada del tren definitivo”.

Porque “Esta vida en la que te sientes instalado como un mueble en la casa es una vida de paso a otra vida,” (condición de tránsito que representa a menudo con la imagen mitológica de Caronte y su barca). Vida como peregrinaje, que implica un esfuerzo personal para conseguir el autoconocimiento que, a su juicio, requiere como condiciones indispensables la soledad y el silencio (“Aprendiz de la vida”).

Pero “Al llegar a la última estación” invoca y ruega a la Musa “que seas tú la que me lleve al Cielo de la Poesía por el puente más firme: la palabra.” Una palabra poética sabiamente manejada a lo largo de estos textos en prosa, salpicados de imágenes tan sugerentes como certeras que invitan a los lectores a participar de sus consideraciones y a compartir sus atinadas reflexiones.

El texto que cierra esta colección –“Primavera vestida de luto”– acaba con un lacónico apunte: “Marzo de 2020: Empiezan los trágicos días del coronavirus…”. Y comprendemos, cuando se acaban de cumplir dos años de ese duro confinamiento, que este último dato es realmente el punto de partida que da sentido a este libro.

Por encima de lo que otros hubieran convertido en mero ejercicio de palabrería superflua, se alza la voz de Juan Rafael Mena, serena y grave, para alertarnos sobre la condición transitoria de la vida humana y, al mismo tiempo, para enseñarnos a aceptar –y agradecer– el regalo que supone: “…antes de poner el pie en el pescante, quiero dejarle a la vida en sus manos de cactus y rosas un adiós agradecido donde lloran y ríen los años tan zurcidos de tantas y vivas ilusiones, algunas denegadas y otras afirmadas con la boca del júbilo”.

Ficha técnica

Título: Prosas crepusculares.
Autor: Juan Rafael Mena.
Edita: Tertulia Río Arillo.
Ciudad: Cádiz.
Año: 2020.
ISBN: 978-84-122481-5-9.

MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA
FOTOGRAFÍA: REAL ACADEMIA DE SAN ROMUALDO

sábado, 26 de febrero de 2022

  • 26.2.22
La pandemia que venimos padeciendo desde hace ya dos años ha afectado a la salud mental de gran parte de la población y, de paso, ha puesto de manifiesto las graves carencias asistenciales de las que adolece la sanidad pública española: así lo han venido denunciando muchos profesionales de la medicina y también representantes políticos, asociaciones diversas o particulares afectados.


En efecto, tras soportar durante este largo periodo tantas incertidumbres, tanto dolor, podemos concluir que todos estamos algo trastornados. Y aunque el título de esta publicación concuerda totalmente con esta situación, debemos advertir que el libro (que se acaba de presentar en la Diputación de Cádiz el pasado día 17) se gestó antes de la aparición del covid-19: nace de una serie de conversaciones que José Antonio Hernández Guerrero (catedrático de la Universidad de Cádiz, experto en Teoría y Práctica de la Comunicación, y asiduo colaborador de Andalucía Digital) mantuvo con personas que sufren diversos tipos de trastornos mentales y con algunos de sus familiares: todos ellos se lamentan del “estigma social” que padecen, alimentado a menudo por desconocimiento, por falsas creencias o por prejuicios de diversa índole.

Se trata de un libro de lectura amena, muy bien editado, encabezado por una introducción a la que siguen cinco capítulos (divididos a su vez en diversos apartados), que finaliza con unas conclusiones seguidas de un apartado bibliográfico.

Cuenta con numerosas ilustraciones repartidas a lo largo del texto, obra también del autor quien, desde el comienzo, quiere dejar muy claro que esta publicación no tiene pretensiones científicas y, por lo tanto, no está destinado a los profesionales de la salud mental.

Surge a partir de una serie de reflexiones personales, apoyadas en lecturas previas y, de manera muy especial –como hemos indicado–, en esas charlas con personas (cuyos testimonios ha recogido en el libro) que, además de sufrir algún tipo de trastorno mental, a veces son objeto de rechazo e incomprensión por parte de la sociedad.

Sin ánimo de ofrecer fórmulas mágicas y dando por supuesto el necesario tratamiento de los profesionales de la salud mental, el autor sugiere la práctica de diversas actividades (pintura, música, teatro, cine, danza, lectura, escritura…) que pueden servir de eficaces terapias.

A modo de ejemplo, muestra el testimonio de la Asociación de Familiares de Enfermos Mentales (FAEM) de Cádiz, que trabaja en la integración social de estos enfermos. Entre las actividades que llevan a cabo, cita la Revista Semos, órgano de expresión de la Asociación, el cultivo de un huerto urbano (en terrenos facilitados por el Ayuntamiento y con el apoyo de la Diputación), o la participación de muchos de sus miembros en el grupo de teatro Telón Rojo.

Volvamos nuevamente al título de la obra: Todos estamos algo trastornados. En efecto, reconozcamos que, en algunos momentos de nuestras vidas, todos hemos padecido, con mayor o menor intensidad, algún tipo de trastorno: miedo, bloqueo, pérdida de memoria, respuestas incontroladas a ciertos estímulos…

Por eso, estas reflexiones de José Antonio Hernández Guerrero –tan lúcidas, agudas y sugerentes, expuestas con notable sencillez– constituyen una invitación para que también nosotros reflexionemos; es una llamada “a los ciudadanos que experimentan algún trastorno y a los familiares, a los amigos, a los compañeros, a los educadores, a los agentes sociales, a los líderes culturales y a los creadores de opinión y, sobre todo, a los lectores que están influidos por unas concepciones anacrónicas, infundadas e injustas que impiden o frenan su recuperación mental, su incorporación laboral y su participación social”.

Ficha técnica

Título: Todos estamos algo trastornados. Cómo luchar contra los estigmas sociales de los trastornos mentales.
Autor: José Antonio Hernández Guerrero.
Edita: Servicio de Publicaciones de la Diputación de Cádiz.
Ciudad: Cádiz.
Año: 2021.

MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA

sábado, 29 de enero de 2022

  • 29.1.22
Con la edición en 2017 de su poemario Desde otras soledades me llamaban, Carlos Murciano anunciaba su decisión de cerrar su obra poética. Un triste suceso (el fallecimiento de su esposa) lo impulsó a publicar al año siguiente Sonetos para ella. Y ahora –transcurridos más de cuatro años– comprobamos con gozo que no ha cumplido su palabra. Porque la que realmente nos interesa, su palabra poética, vuelve a hacerse carne en una nueva entrega, En la esquina más última.


Era inevitable que la fuerza de esta palabra poética rebosara y rebasara cualquier legítima intención de poner fin a una extensa y muy densa trayectoria creativa. A esta reciente publicación ha contribuido eficazmente el empeño de la también poeta María del Carmen Mestre, excelente conocedora de la obra de Carlos Murciano: en su prólogo –de indispensable lectura– traza con extraordinaria precisión las claves de este nuevo libro así como su especial dedicación al cultivo del soneto.

Un cultivo al que se ha mantenido fiel desde sus comienzos poéticos en la década de los cincuenta y que –ya nonagenario– sigue renovando y enriqueciendo. No en balde un amplio número de críticos lo ha considerado como el mejor sonetista de la segunda mitad del siglo XX (ampliable a estos más de veinte años del presente siglo).

Nuevo culto, pues, a su forma estrófica más genuina que en este libro se distribuye en dos partes: la primera abarca treinta y cuatro sonetos; la segunda está configurada por tres trípticos rematados por una coda.

Hago notar la cuidada estructura dispositiva del poemario (muy característica en Carlos Murciano) para indicar enseguida que en modo alguno se trata de una arquitectura rígida, fría e inerte: su maestría, su oficio en la construcción de cada soneto (y de la integración de todos en su libro) logra romper la aparente geometría rectilínea para transformarla en creaciones cargadas de vitalidad, moldeables y capaces de adaptarse a los más variados temas.

El amor sigue siendo el meollo de gran parte de sus composiciones, aunque desarrollado con matices diferentes (erotismo, pérdida, deseo…). También está muy presente en esta obra el tiempo, otro de sus temas recurrentes, sobre todo en cuanto a su discurrir inexorable (simbolizado con frecuencia con las imágenes del río o de los trenes) aunque contrarrestado por la fuerza del recuerdo, de la evocación, que le permiten recuperar de algún modo lo que se fue y evitar el olvido.

Más allá de los temas y de su peculiar forma de engarce en estos poemas, todo el libro aparece revestido de un tono intimista, de un carácter meditativo, que se traduce en continuos interrogantes e incluso en el planteamiento de grandes contradicciones, síntomas de una ardua lucha consigo mismo que a menudo se hace patente en la –¿engañosa?– duplicidad de imágenes que representa el espejo o en la realidad borrosa de los sueños.

La fuerte carga estética y emocional que observamos en estos sonetos nace, en gran medida, de su plural condición de artista: Carlos Murciano es, ante todo, poeta, pero también amante y buen conocedor tanto de la pintura como de la música, como advierte acertadamente Carmen Mestre. Y esa conjunción de pintura y música queda patente en sus composiciones, llenas de imágenes de gran plasticidad y colorido, en la caracterización de paisajes o en la armoniosa serenidad con que fluye su verso, sin que en ningún momento decaiga el ritmo que lo sostiene.

“Mientras más envejezco más me queda de vida”. Así concluye José Manuel Caballero Bonald –recientemente fallecido– su composición “Mestizaje” (Diario de Argónida, 1997). Cada vez más rico en años, en experiencia, en conocimiento y en oficio poético, Carlos Murciano nos ofrece esta poesía crepuscular que “en la esquina más última” paradójicamente se dispone a explorar nuevos caminos para la creación, para la belleza.

“El corazón se me ha quedado viejo”, afirma en su soneto inicial,… “Pero sigue latiendo a su manera”. Ciertamente. “Porque se impone el corazón y manda”. Una lección de vida y de poesía para comenzar este nuevo año.

Ficha técnica

Título: En la esquina más última.
Autor: Carlos Murciano (Prólogo de María del Carmen Mestre).
Edita: Ars Poetica. Colección Carpe Diem.
Ciudad: Oviedo.
Año: 2021.
ISBN: 978-84-18536-11-3.

MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA
FOTOGRAFÍA: ARS POÉTICA

martes, 28 de diciembre de 2021

  • 28.12.21
El reciente fallecimiento de la escritora Almudena Grandes nos lleva a reseñar hoy –a modo de homenaje póstumo– su última obra publicada, La madre de Frankenstein. Subtitulada “Agonía y muerte de Aurora Rodríguez Carballeira en el apogeo de la España nacionalcatólica, Manicomio de Ciempozuelos –Madrid–, 1954-1956”, es el quinto volumen de su ambicioso proyecto Episodios de una guerra interminable, serie con la que Almudena Grandes, además de recordar y homenajear a Pérez Galdós, recrea algunos sucesos ocurridos durante la postguerra española, entre 1939 y 1964. Según informan sus editores, su última novela ha quedado prácticamente finalizada y podrá ver la luz en breve.


La obra (desarrollada en cuatro amplios capítulos) se centra en una historia real, la de Aurora Rodríguez Carballeira, defensora de las teorías eugenésicas que experimentó en su propia hija, Hildegart, a quien terminó asesinando en 1933 al comprobar que la joven superdotada se le escapaba de las manos. Condenada y encarcelada, fue recluida en el Sanatorio de mujeres de Ciempozuelos dos años después. Allí permaneció hasta su muerte, a mediados de los años cincuenta.

Pero la novela va mucho más allá de la historia de esta parricida: nos ofrece una imagen plural –y ciertamente desoladora– de la España del mediosiglo. La trama está configurada por tres narradores (al mismo tiempo personajes protagonistas) que, en primera persona y cada uno desde su personal punto de vista, nos van desgranando los horrores de los que fueron, a la vez, víctimas y testigos; vidas diferentes que confluyen en el Sanatorio de Ciempozuelos.

Se trata, en primer lugar, de Germán Velázquez, psiquiatra exiliado en Suiza que regresa a España dispuesto a probar un nuevo fármaco –la clorpromazina– para mejorar la vida de las enfermas mentales recluidas en dicho Sanatorio. Junto a él, su mejor aliada en esta empresa, María Castejón, vinculada desde su nacimiento al Sanatorio, en el que trabaja después como auxiliar de enfermería, a quien de niña doña Aurora enseña a leer y escribir y le abre los ojos a unos mundos vedados para ella. Y entre ambos, Aurora Rodríguez Carballeira quien desde su locura intenta reconstruir su propio mundo que le ha sido arrebatado por los que ella considera unos enemigos que intentan destruirla.

Más allá de esos enemigos que pueblan la mente paranoica de doña Aurora, lo cierto es que las fuerzas destructoras son reales: toman cuerpo en la sociedad española de mediados de los años cincuenta, aún profundamente dividida en vencedores y vencidos, representada por personajes de diversa índole que transitan por las páginas de esta novela.

Como se nos muestra en ella, el nacionalcatolicismo imperante no solo impone una rígida e hipócrita normativa moral y religiosa; también persigue a los sospechosos de desafección al Régimen y, en el ejercicio de la medicina, controla determinadas prácticas: impide, por ejemplo, la aplicación de ciertos fármacos que mejoran sensiblemente ciertas enfermedades mentales (alegando que esos trastornos provienen de la voluntad divina y son, por tanto, intocables).

Frente a la prepotencia con la que actúan las autoridades civiles (sustentadas en gran medida por la jerarquía eclesiástica), la desolación, el engaño sobre la verdadera identidad, la necesidad de huir… pero también la resignación ante lo que parece que se perpetuará inevitablemente se han instalado entre las víctimas, que se sienten doblemente atrapadas en callejones sin salida.

Como indicábamos, el episodio sobre el que se centra la novela tiene una base real: la historia de la parricida Aurora Rodríguez Carballeira y su hija Hildegart produjo un fuerte impacto en la España de los años treinta. La pista de la madre se perdió, pero a partir de la década de los setenta aparecieron diversos libros, películas y obras de teatro sobre madre e hija.

Ambas figuras habían impresionado vivamente a Almudena Grandes quien, al final de esta novela, nos detalla la abundante documentación que manejó para poder escribirla y nos ofrece una completa relación de todos los personajes, acontecimientos y espacios que aparecen en ella.

Insiste la autora en que esta obra “es una novela de ficción construida sobre hechos reales”. Se trata de una novela de impecable ejecución, tanto en el desarrollo de la trama (en la que se entremezclan las voces de los narradores en diferentes épocas y situaciones vitales), como en la configuración de otros personajes (que, aunque de menor entidad, refuerzan adecuadamente el relato de los hechos), y en la ambientación histórica y espacial.

No es –no pretende serlo– un documento histórico. Pero precisamente la ficcionalización de unos hechos y, sobre todo, la entidad de los personajes hacen que nuestra mirada se dirija hacia las pautas y los comportamientos de diversos grupos sociales en una etapa particularmente convulsa de la Historia de España.

Ficha técnica

Título: La madre de Frankenstein.
Autor: Almudena Grandes.
Edita: Tusquets. Colección Andanzas.
Ciudad: Barcelona.
Año: 2020.
ISBN: 978-84-90667-80-4.

MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA
FOTOGRAFÍA: ELISA ARROYO

sábado, 27 de noviembre de 2021

  • 27.11.21
El “aromático y denso” oleum de Hispania, “Bálsamo de Dios y óleo de los reyes”, es el hilo conductor de la penúltima novela de Jesús Maeso de la Torre quien nos remite al siglo I de nuestra era con una fascinante historia. Protagonizada y narrada en primera persona por el judío Ezra ben Fazael Eleazar quien, tras sortear innumerables peripecias a lo largo de su vida (transformado en Jasón de Séforis, esclavizado y manumitido, competente olearius en campos de la Bética en Córdoba), escribe sus memorias a instancias de su amigo, el filósofo Lucio Anneo Séneca.


La narración de su vida configura una trama –tan compleja como absorbente para el lector– en la que se mezclan todo tipo de comportamientos, de pasiones y de actitudes humanas: la honradez, el trabajo, el respeto a la dignidad humana, la magnanimidad y la astucia, junto con la envidia, la ambición, la corrupción, el enriquecimiento ilícito o la práctica de la esclavitud.

El preciso marco histórico de la obra no impide al lector sumergirse en un mundo de ficción. De la mano del protagonista partimos de Jerusalén para llegar a Roma, centro del Imperio, y de allí a la Bética, con destino final en Corduba, tras difíciles viajes por el Mare Nostrum y con escalas en otras antiguas ciudades, para –tras numerosas dificultades y peripecias– hacer el camino de vuelta hasta Roma y de allí a su Jerusalén natal, para recalar finalmente en Alejandría.

No solo están perfectamente identificados los lugares en los que transcurre la obra: resulta asombroso constatar cómo Jesús Maeso logra introducirnos también en las costumbres, en los ritos de la época gracias al empleo de un léxico preciso, de unas minuciosas descripciones que nos sumergen en los entresijos del ámbito novelesco. Un completo glosario al final de la obra nos permite identificar perfectamente cada lugar, situación o costumbre.

A lo largo de la novela aparecen algunas personalidades de especial relieve: desde los emperadores Tiberio, Calígula y Claudio a los regidores de Judea, como la familia de Herodes, Caifás, Pilatos, el profeta Jesús de Nazaret y algunos de sus discípulos o la familia de los Séneca.

Pero comprobaremos que –sin olvidar su indudable peso en la narración–, ninguno de ellos ocupa un lugar central en la obra; más bien sirven de apoyo a los auténticos protagonistas: a esos personajes –ficticios pero muy verosímiles–, bien caracterizados tanto física como moral y psicológicamente; modelos o antimodelos, con los que nos familiarizamos muy pronto.

Especial interés muestran los personajes femeninos (como ocurre en otras obras de Maeso): mujeres fuertes, decididas y valientes; inteligentes y cultas, con opiniones propias, aunque conscientes de su situación dentro de un mundo patriarcal.

Gracias a la riqueza, a la belleza de su lengua literaria, de los recursos estilísticos que utiliza en su novela, Maeso de la Torre nos envuelve en un mundo mágico en el que prevalecen los sentidos (destacaría entre ellos la intensidad de las sensaciones olfativas), pero también nos conduce por diversos tipos de pasiones y de comportamientos humanos que dan vida –y vitalidad– a estos personajes que reflejan con tanta perfección la época en que se desarrolla la obra... pero que a menudo nos resultan –para bien y para mal– sospechosamente coetáneos.

Esta novela –más allá de su calidad estética– es una historia de supervivencia, de aprendizaje, de mirada al futuro, de aceptación del destino. Magnífica lección de creatividad literaria, sí, pero también de vida.

Ficha técnica

Título: Oleum. El aceite de los dioses.
Autor: Jesús Maeso de la Torre.
Edita: Harper Collins Ibérica. Colección Narrativa histórica.
Ciudad: Madrid.
Año: 2020.
ISBN: 978-84-91394-70-9.


MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA
FOTOGRAFÍA: JESÚS MAESO

sábado, 23 de octubre de 2021

  • 23.10.21
Para muchos de nosotros, uno de los mayores paliativos durante el confinamiento al que nos sometió la pandemia fue la lectura. Los libros nos devolvieron mucho de lo que la amenaza omnipresente del virus nos había confiscado: se convirtieron en un poderoso y eficaz procedimiento para poder viajar, para correr aventuras, para luchar contra monstruos reales y para conjurar el miedo, la tristeza, la incertidumbre…


Y casi coincidiendo con este difícil periodo, ocurre que El infinito en un junco (publicado en septiembre de 2019) ha alcanzado ya su trigésimo novena edición, además de una buena cosecha de premios, encabezado por el Nacional de Ensayo en 2020. Ensayo, sí. Dato más que llamativo porque, habitualmente, tal cantidad de ediciones y de premios recaen sobre obras que pertenecen a los géneros de ficción, especialmente las novelas.

Claro que este ensayo no responde a los rasgos convencionales con que identificamos esta modalidad. Y también es verdad que, al adentrarnos en sus páginas, tenemos más que la sensación de estar leyendo una novela, o escuchando un relato mágico, o participando de una maravillosa aventura, o viajando por lugares y escuchando historias que nos remiten a un pasado lejano pero que –oh, casualidad– a menudo se identifica demasiado con el presente.

Y es que este libro (traducido ya a 32 lenguas) nos habla precisamente de los libros –o, como reza el subtítulo, de “la invención de los libros en el mundo antiguo”–. Afirma la autora que “el primer libro de la Historia nació cuando las palabras, apenas aire escrito, encontraron cobijo en la médula de una planta acuática. Frente a sus antepasados inertes y rígidos, el libro fue desde el principio un objeto flexible, ligero, preparado para el viaje y la aventura”.

Debemos indicar que en Irene Vallejo (Zaragoza, 1979) confluyen tres circunstancias que la han llevado a emprender esta tarea y a culminarla con éxito: ser una enamorada de los libros desde niña, doctora en Filología Clásica y novelista.

Una triple conjunción de la que resulta una obra –tan fundamentada y rigurosa como amena e incluso divertida– que nos permite sumergirnos en el azaroso recorrido de los libros: del paso de la oralidad a la escritura, de la creación de alfabetos, de la configuración de las primeras bibliotecas, de la lucha por conseguir y atesorar el mayor número posible de obras; de censuras, destrucciones, quemas de libros; de la evolución de sus distintos materiales y formatos, de escritores conocidos y escritoras silenciadas… Todo un universo, en fin, circunscrito a la historia de Grecia y de Roma, aunque solo como punto de partida.

Uno de los elementos más interesantes –a mi juicio– de este “ensayo novelado” es la relación que establece la autora entre la Antigüedad Clásica y nuestro actual mundo hiperconectado: sus consideraciones y reflexiones sobre determinadas actitudes y aconteceres de ayer son sospechosamente similares a los que vienen sucediendo en los últimos años, incluso comprobamos cómo aparecen reflejados en obras literarias y películas de estos dos últimos siglos.

Como Aracne, la diosa tejedora de la mitología griega, Irene Vallejo ha combinado hábilmente los hilos –intrincados y sutiles– que, a lo largo de la historia, han configurado el fascinante mundo del libro, del “texto” (el “tejido”). El resultado (como se nos indica en la contraportada) es “una fabulosa aventura colectiva protagonizada por miles de personas que, a lo largo del tiempo, han hecho posibles y han protegido los libros”.

Ciertamente la lectura ha sido nuestra gran aliada en estos tiempos difíciles. La de esta obra –un homenaje también a los lectores– nos ha ayudado a comprender, más y mejor, el protagonismo del libro en nuestras vidas. Porque, como afirma Irene Vallejo, “sin los libros las mejores cosas de nuestro mundo se habrían esfumado en el olvido”.

Ficha técnica

Título: El infinito en un junco.
Autora: Irene Vallejo.
Edita: Siruela. Biblioteca de Ensayo.
Ciudad: Madrid.
Año: 2019.
ISBN: 978-84-17860-79-0.

MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA
FOTOGRAFÍA: IRENE VALLEJO (FACEBOOK)

sábado, 25 de septiembre de 2021

  • 25.9.21
Viene Cecilia Álvarez (La Palma, 1955) enhebrando versos desde el año 2008, cuando apareció su primer poemario, El alma deshabitada, que había obtenido ese mismo año el Premio Ángaro de Poesía. Al mismo tiempo se publicaba una selección de sus artículos periodísticos, Elogio de la juventud añeja.


Continuando en el campo de la poesía, un año más tarde encontramos Primera luz. Y con cierta regularidad, nos ha entregado más publicaciones poéticas en años posteriores: Palabras al alba (2012), Adagio del silencio (2013), El lento suspirar de la aurora (2016) hasta llegar al aún reciente Almenara de sueños (2018).

Poeta, narradora, profesora de Literatura, periodista… Facetas diversas que confluyen en un mismo centro: el amor por la palabra como vehículo de autoexpresión personal y como vínculo de unión con tantos semejantes que, sin saberlo pero compartiendo sus mismos sentires, también forman parte de la urdimbre de estos poemas. Ahora, Cecilia Álvarez ha decidido seleccionar sesenta de entre todas sus composiciones para ofrecérnoslas en su primera antología, Versos enhebrados.

Esmerada selección la suya, sí; que no mezcla indiscriminada. Porque en esta Antología poética podemos hallar esos hilos –tan sutiles como firmes– que pespuntean, ya desde sus inicios, su obra creativa. En su Prólogo identifica Juan Francisco Santana Domínguez las claves dominantes en su poesía: la soledad y el silencio.

“Hay una soledad que buscas
y otra que te encuentra al doblar
la esquina de tu propio silencio”

(El alma deshabitada)

Bienvenida soledad como necesario estímulo para la creación; malhallada cuando se troca en paralizante impedimento para la expresión; cuando es una soledad que desemboca en un atronador silencio, como es perceptible en su composición “Donde habita el ocaso” (El alma deshabitada), en el que se siente golpeada “de silencio, de este silencio a voces / que arropa la desgana de vivir,”.

Y podemos constatar con un simple repaso a los títulos de los poemas incluidos en este libro el peso que el silencio adquiere en sus creaciones a lo largo de toda su trayectoria, y hasta qué punto ha llegado a convertirse en leit motiv de su obra poética.

Y como si de un efecto dominó se tratara, soledad y silencio actúan como desencadenantes de otros factores destructivos. Por ejemplo, el olvido. “Detrás de la memoria está el olvido”, sentencia Carlos Murciano desde los versos que, significativamente, encabezan esta Antología. Y ella lo confirma:

“Pero, en vano, persigues tu acordanza,
tu espejismo de niebla
y mueres de sed en cada aliento”.

(Almenara de sueños)

O la ausencia, que:

“Es esa palabra tan ovillada
a la presencia, tan colmada de silencio,
esa palabra encadenada al vacío,
al tiempo huido y lágrimas contenidas”.

(El lento suspirar de la aurora)

¿Qué hacer para conjurar los efectos devastadores de estos indeseables compañeros de camino? Aferrarse a la creación poética –incluso cuando ésta se resiste, cuando supone un arduo combate consigo misma– como vía de salvación.

Es entonces cuando la belleza triunfa sobre el desgarro del cotidiano vivir. Una belleza no exenta de tristeza –el “dolorido sentir” garcilasiano tiñe a menudo los versos de Cecilia Álvarez–; pero una belleza que, a fin de cuentas, consigue plasmar en sus poemas a base de una tenaz lucha de la palabra contra el vacío y contra la angustia; contra el efecto destructor del paso del tiempo.

Un arduo combate (vital y poético) con el que la escritora canaria ha conseguido en sus composiciones el triunfo de la luz sobre las sombras, de la memoria sobre el olvido… En definitiva, es el triunfo de su voz cálida y bien timbrada que rompe silencios indeseados y que, desde su propia soledad, acompaña la de tantos lectores con estos versos enhebrados de amor, de ternura y de sueños, capaces de suturar esas heridas producidas por tanta pesadumbre, por tanto dolor.

Ficha técnica

Título: Versos enhebrados (Antología 2008-2018).
Autor: Cecilia Álvarez (Prólogo de Juan Francisco Santana Domínguez).
Edita: Ediciones Idea. Colección Poesía Aguere.
Ciudad: Santa Cruz de Tenerife.
Año: 2019.
ISBN: 978-84-17764-16-6.

MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA
FOTOGRAFÍA: TIBERÍADES

martes, 24 de agosto de 2021

  • 24.8.21
El Centro Andaluz de las Letras dedicó en 2019 el Día del Libro al poeta y articulista malagueño Manuel Alcántara. Desgraciadamente, pocos días antes de la celebración, fallecía el escritor en su ciudad natal. El título de la Antología editada para la ocasión (tomado de su soneto “Antiguo presente”, Manera de silencios) cobraba así un significado especial, aunque es cierto que el autor no se fue del todo.


Manuel Alcántara nos deja su mejor legado, representado por los textos (poemas y columnas periodísticas) seleccionados por el también poeta y estudioso de Manuel Alcántara, Francisco Ruiz Noguera, que integran esta Antología que puede descargarse gratuitamente, en formato PDF, en la web de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

“Donde más me conozco empiezan mis palabras”, afirmaba el autor malagueño en su poema “Las palabras” (El embarcadero). En efecto, ya en verso, ya en prosa, la palabra fue el motor de su vida; el instrumento con el que mejor pudo descubrirse a sí mismo, a sus semejantes y a su entorno, pero también el que nos sirvió a sus lectores para reflexionar sobre tantos aspectos de la realidad cotidiana o de nuestro ser más íntimo.

Especialmente conocido como columnista y articulista de prensa, muchos de sus 16.000 artículos están recopilados en varios volúmenes, entre ellos, Los otros días (1994), Fondo perdido (1997), Vuelta de hoja (1998) o Málaga nuestra (2002).

Catorce de ellos (publicados entre 1965 y 2018, galardonados algunos con diversos premios) se hallan reproducidos en la presente Antología. Sus columnas y artículos, siempre certeros, aparecen envueltos en una buena dosis de humor y de una amable ironía que en modo alguno desvirtúan sus opiniones sino que, por el contrario, las hacen más evidentes.

Precisamente su labor como articulista de prensa oscureció un tanto su creación poética. Sin embargo, Manuel Alcántara se inició en la poesía en los años cincuenta con Manera de silencio (1955), al que siguieron El embarcadero (1958), Plaza Mayor (1961) y Ciudad de entonces (1962).

Tras un paréntesis de algunos años, continuó con Amanecer privado (1983), Sur, paredón y después (1084) y Este verano en Málaga (1985): de todos estos libros figuran cincuenta y ocho poemas en la obra que nos ocupa. Posteriormente muchas de sus creaciones poéticas han sido recopiladas en diferentes antologías.

Su poesía alterna las formas cultas con las populares; el tono irónico y desenfadado con la preocupación por todos los problemas que atañen al ser humano, el desconcierto producido por el paso del tiempo con la nostalgia de su infancia malagueña.

Acertadamente, Ruiz Noguera (cuya introducción supone una eficaz guía para adentrarse en los textos de Alcántara) ha primado en esta recopilación los poemas del autor malagueño, lo que sin duda supondrá un mayor aliciente a la hora de conocer, de releer y de reivindicar su obra.

Ficha técnica

Título: El porvenir de ayer es ya recuerdo (Poemas & Columnas. Antología).
Autor: Manuel Alcántara (Selección e introducción de Francisco Ruiz Noguera).
Edita: Agencia Andaluza de Instituciones Culturales. Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico. Junta de Andalucía.
Ciudad: Sevilla.
Año: 2019.
ISBN: 978-84-9959-329-6.

MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA

martes, 27 de julio de 2021

  • 27.7.21
“Este libro es una auténtica ficción novelesca que conserva un trasfondo histórico, los personajes son totalmente inventados, los apellidos remiten a la zona geográfica donde se ubica la crónica, pero no están basados en personajes históricos”. Con esta breve nota pone fin Pepa Caro a su última publicación en la que reaparecen, en forma y contenido, algunos aspectos que desde hace algún tiempo se han convertido en elementos claves de su trayectoria como escritora.


Por una parte, la poeta –sin renunciar a serlo– deja paso a la narradora (recordemos su aún reciente El exilio de Zaynab, de 2017); por otra, incide nuevamente en su misión de rescatar de un seguro olvido a esas “mujeres sin historia”, del pasado remoto y reciente (también protagonistas tanto de esta obra citada como de sus poemarios Las calles de la lluvia, de 2010, y sobre todo Volver por las aceras sin memoria en 2018).

En este amplio margen entre lo que sucedió y lo que pudo haber sucedido (donde situaba Aristóteles la diferencia entre la Historia y la creación literaria; es decir, entre “lo verdadero” y “lo verosímil”) hay que colocar esta “ficción novelesca”, esta larga narración que nos ofrece ahora la autora arcense, estructurada en 54 breves capítulos que, aunque en gran parte de los casos funcionan perfectamente como relatos autónomos, se hallan hábilmente engarzados, de manera que se configuran en un todo unitario y coherente.

Ese trasfondo histórico de la obra así como los espacios en los que transcurre nos remiten a la alta Edad Media (entre los siglos XIII y XIV) y nos sitúan en esas poblaciones de frontera, centrada en la Villa de Archos –recién incorporada tras la Reconquista al Reino de Castilla– aunque con referencias a Bornos, Santa María del Puerto o Xerez.

Escrito en forma de crónica (género característico de la Edad Media), la autora nos va desvelando los entresijos de una saga familiar y su entorno, en la que cobra especial relevancia el amplio número de mujeres –de variada condición social y de caracteres muy diferentes–, auténticas protagonistas de la narración: frente al estereotipo del héroe, del guerrero masculino (tan habitual en las obras centradas en esta época), Pepa Caro dirige su mirada a esas mujeres invisibles para mostrarnos sus sentimientos, sus frustraciones, sus alegrías, sus esperanzas… En definitiva, su mundo, tan ignorado y tan valioso a la vez, para poder entender ciertos comportamientos y formas de vida de aquella etapa, pero también de la actualidad.

Será Catalina, que ha ingresado por propia voluntad en un convento de la ya Ciudad de Archos, quien legue a la posteridad unas notas sobre su linaje hasta que dos siglos después “uno de sus descendientes publique con esmero y alguna concesión a la fantasía la historia de los hombres que repoblaron la villa”.

Pero se trata, sin duda, de una historia incompleta, pues en ella no aparecen “… las pequeñas historias de esas sufridas mujeres que no aportaron nada de valor a las hazañas guerreras, nada reseñable en la lucha de frontera, frágiles o enérgicas, paridoras o monjas, educadoras, ignorantes o sabias, que yacen en el bajo fondo de partidas de bautismo o defunción, que fueron solo nombres, que fueron solo mujeres, mujeres sin historia”.

En esta obra la autora, como afirma acertadamente en su Prólogo el novelista Jesús Maeso de la Torre, “añade un lenguaje exquisito, una prosa selecta y un rico vocabulario”. Perfectamente ambientada, evocamos a través de estos relatos lo que pudo ser esa historia cotidiana –la “intrahistoria” unamuniana–.

Con el factor añadido de que lo que en su momento no hicieron los cronistas, lo hace ahora Pepa Caro con esta intensa narración en la que rescata a cada una de esas mujeres del anonimato en que siempre se las mantuvo para mostrarnos –al fin– que cada una de ellas tuvo una fecunda vida propia, tan digna de ser contada como la de sus padres, hermanos, esposos o señores. En esta obra ellas son las auténticas heroínas.

Ficha técnica

Título: El tiempo que llevamos dentro.
Autora: Pepa Caro Gamaza.
Edita: Ediciones En Huida (colección DRelato).
Ciudad: Sevilla.
Año: 2019.
ISBN: 978-84-17502-94-2


MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA

sábado, 26 de junio de 2021

  • 26.6.21
El pueblo, ya sabéis es un breve libro de memorias de infancia publicado por Pedro Sevilla. La recuperación del pasado, de su propio pasado, es un elemento recurrente en la obra del autor arcense: libro de memorias es también La fuente y la muerte (2011), pero si rastreamos toda su producción –tanto en verso como en prosa– podemos hallar –de forma tácita o explícita– frecuentes referencias autobiográficas que, a menudo, nos remiten a su niñez.


Pero no confundamos autobiografía con narcisismo. En este libro –que toma su título de los versos de su paisano y maestro, el poeta Julio Mariscal–, Pedro Sevilla, a través de la evocación de su propia experiencia, configura la realidad y se configura a sí mismo como ser humano, desde el niño que fue al hombre que ha llegado a ser… sin perder nunca de vista esa sensación única e irrepetible con la que el niño –él se declara “un niño viejo”– va descubriendo el mundo que lo circunda y, sobre todo, se va descubriendo a sí mismo.

Porque, a diferencia de los adultos (que pasan la vida midiendo el tiempo, en lucha perenne e inútil con él), afirma Pedro Sevilla que “… los niños no viven en el tiempo, sino en la eternidad.”, lo que explica esa capacidad de sorpresa que desarrollan ante cualquier acontecimiento.

Así, los recuerdos de infancia que el poeta trasvasa a este libro, aunque nos sitúan en un lugar concreto (Arcos, su ciudad natal) y en una época (los años sesenta del pasado siglo XX), se circunscriben a una serie de festividades o periodos que constituyen las verdaderas marcas infantiles en ese discurrir cíclico de la naturaleza, de la vida.

Así, Pedro Sevilla divide este libro en cuatro apartados: “El pueblo en Navidad”, “El pueblo en Semana Santa”, “El pueblo en verano” y “El pueblo en Feria”. Completa este recorrido con una última sección, “El pueblo en imágenes”, interesante repertorio gráfico que nos permite visualizar tanto a esos protagonistas de sus recuerdos como al paisaje, las costumbres y formas de vida de aquella época. Todo ello recogido en una atractiva edición de Libros Canto y Cuento.

El autor está convencido de que “La niñez es la única etapa de la vida eminentemente carnal”, por lo que “Contar una infancia es contar el imperio de los sentidos”. Algo que él logra plenamente a lo largo de estas páginas al evocarnos sensaciones inefables cuando escribe “de la luz de ese mundo, de la piel rugosa de los olivos, del dulzor de las brevas. Y del olor de los cochinos”.

Páginas cargadas de esos momentos eternos, de episodios que marcan ya para siempre una vida, de preguntas sin respuesta, de esa inquietante lógica infantil que –afortunadamente– sigue viva en sus recuerdos, en estas memorias de infancia sobre los que él ya desde el presente, cuando han transcurrido –ahora sí hablamos del paso del tiempo– más de cincuenta años, arroja la luz de una mirada transparente, serena y lúcida, entreverada de reflexiones y de nostalgia pero también de gotas de humor, de ironía.

Imposible e inútil circunscribirnos a una sola de las numerosas y sabrosas anécdotas que narra Pedro Sevilla en este libro. Pero sí queremos resaltar sus propias palabras cuando apunta la posibilidad de que en su infancia se halla el germen de su posterior oficio de escritor, en esos cuadernos escolares, “… tan blancos, tan virginales, ya vislumbraba yo la posibilidad de escribir para ordenar mi mundo, para ordenarme por dentro”.

En efecto, ese niño que fue –que aún es– ya llevaba sembrada la semilla de la creación, más tarde germinada en este “fabricante de recuerdos”. No; el suyo no es un ejercicio narcisista porque en sus recuerdos todos tenemos cabida; me refiero a todos los que nos sentimos identificados con el poeta en la recuperación de ese tiempo ¿perdido? de nuestra propia infancia.

Ficha técnica
  • Título: El pueblo, ya sabéis. 
  • Autor: Pedro Sevilla. 
  • Edita: Libros Canto y Cuento. 
  • Ciudad: Jerez de la Frontera. 
  • Año: 2017. 
  • ISBN: 978-84-946791-2-4
MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA

sábado, 29 de mayo de 2021

  • 29.5.21
La Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía había declarado al poeta Pablo García Baena (Córdoba, 1923) Autor del año 2018. Por desgracia, no pudo asistir a los actos de homenaje que, como tal, se le tributarían en esta Comunidad Autónoma durante el mes de abril: el poeta cordobés, uno de los impulsores del grupo “Cántico” y de la revista del mismo nombre a finales de los años cuarenta del siglo XX, fallecía en su ciudad natal en enero de 2018.



Se nos va el poeta, sí, pero nos queda su obra, de la que el Centro Andaluz de las Letras nos ofrece la presente muestra antológica en edición impresa no venal, y también en formato digital, que puede descargarse en este enlace.

Esta antología, titulada Un navío cargado de palomas y especias, incluye cuarenta poemas de García Baena procedentes de nueve de sus libros –desde Rumor oculto (1946) a Los Campos Elíseos (2006)–. Doble valor la de esta edición puesto que, además de contener una amplia y acertada selección de sus versos, integra –a modo de iniciación a la lectura de la obra del poeta cordobés– un estudio introductorio a cargo del también poeta Guillermo Carnero, especialista en el grupo “ Cántico” y en la obra del autor que nos ocupa.

Suya es también la selección de poemas así como un buen número de notas al pie de muchas de las composiciones con las que pretende facilitar la lectura de las mismas.

Como indica Carnero, el grupo “Cántico” (constituido por Pablo García Baena, Ricardo Molina o Juan Bernier, entre otros poetas y pintores) rompe con las tendencias dominantes en la poesía de postguerra (garcilacismo, poesía social, tremendismo…) para centrarse en un peculiar cultivo de la palabra y en una singular defensa de la belleza, con lo que se convierte en un puente entre la Generación del 27 y los llamados “Novísimos”, grupo en el que precisamente se inscribe Guillermo Carnero en sus inicios como poeta.

Dentro de estos supuestos, podemos afirmar que García Baena es autor de una poesía densa y compleja, en la que es perceptible cierto barroquismo, aunque es también profundamente íntima y personal; emotiva y humana, caracterizada por una extraordinaria sensualidad (plena de elementos sonoros y pictóricos), nacida a menudo de la evocación y la reflexión.

Carnero concluye su introducción afirmando que “Pablo García Baena es un poeta de obligado estudio en cualquier panorama de la poesía española de posguerra; su maestría en el manejo del verso y de la palabra lo ponen a la altura de los más grandes poetas del siglo XX” (pág. 32). Esta Antología de su obra poética, además de homenajear al autor cordobés, nos ofrece la oportunidad de gozar de sus dotes creativas, de su peculiar cultivo de la belleza.

Ficha técnica
  • Título: Un navío cargado de palomas y especias (Antología).
  • Autor: Pablo García Baena (Presentación de Miguel A. Vázquez Bermúdez. Selección, notas y estudio preliminar de Guillermo Carnero).
  • Edita: Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, Centro Andaluz de las Letras.
  • Ciudad: Sevilla.
  • Año: 2018.
  • ISBN: 978-84-9959-288-6
  • Depósito Legal: SE 652-2018
  • Imprime: Tecnographic, S.L.

MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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