“Mi nombre es Manuela Saborido Muñoz, aunque no siempre me he llamado así. Mi primer nombre fue Manuel, Manuel Saborido Muñoz, y esa a, esa a que le faltaba a mi nombre, la sentía en la infancia como un vacío; esa a ha sido, niña, como una carreta de piedras que todavía arrastro”.
En estas frases iniciales de La pared de enfrente (segunda novela de Abraham Guerrero Tenorio, con la que ha obtenido el Premio València de narrativa en castellano) podríamos decir que se condensa toda la trama de la obra. Basada en la biografía de la arcense Manuela Saborido Muñoz (más conocida como “Manolita Chen”), nacida hombre aunque desde su niñez se sintió mujer, narra la ardua lucha que durante años tuvo que librar por conseguir el reconocimiento (legal y social) de su auténtica identidad.
No olvidemos que en España, desde 1954, la Ley de Vagos y Maleantes consideraba a los homosexuales como seres socialmente peligrosos, lo que los hacía acreedores a todo tipo de castigos y condenas. Como en otros tantos casos, la violencia, la crueldad y el ensañamiento (tanto físicos como psicológicos) se convierten en la cotidianeidad de toda su trayectoria, comenzando desde su infancia en su pueblo (donde recibe tanto el rechazo de su propia familia como el castigo por parte de las autoridades) pero también en otros lugares, dentro y fuera de España, a los que huye para librarse de ese ensañamiento y para lograr ese cambio de vida que tanto anhela y necesita.
La novela se divide en cinco apartados (encabezados cada uno por un verso de Luis Cernuda) que integran breves capítulos. Es significativa esta presencia del poeta sevillano del 27 en la obra que nos ocupa: en el desarrollo de la misma, la protagonista hace numerosas referencias al poeta arcense Julio Mariscal que, en su condición de maestro, le da a conocer La realidad y el deseo, una de las obras poéticas más importantes de Cernuda, cuyos versos recuerda Manolita en determinadas ocasiones.
Es cierto que Guerrero Tenorio ha mantenido numerosas entrevistas con la protagonista de esta obra y se ha documentado ampliamente acerca de su vida y también de la situación de los homosexuales en España durante la Postguerra y la Transición. Pero no es una biografía; en todo caso la podríamos definir como una biografía novelada.
En cierto modo se trata de una novela coral: aunque dominada por la narración autobiográfica de la propia Manolita, se entremezclan con ella las voces de otros personajes de la obra (familiares, vecinos, personajes diversos que va conociendo a lo largo de su vida…) que, caracterizados por sus peculiares registros lingüísticos, nos ofrecen su propia perspectiva tanto de la protagonista como de los sucesos que ella misma narra, con lo que el lector se enfrenta a un inmenso puzzle cuyas piezas tendrá que encajar debidamente para entender determinados comportamientos o sucesos.
Abraham Guerrero Tenorio ha sabido combinar hábilmente en esta novela rasgos de la picaresca, del realismo social e incluso del tremendismo (en algunos momentos se nos vienen a la memoria Lázaro de Tormes, Pascual Duarte o personajes de La Colmena).
Desde el comienzo de la obra hasta el final mantendrá la intriga sobre la protagonista que, confinada en una cárcel, narra a su compañera de celda los diversos avatares que han configurado su vida. Gracias a este relato (y a las intervenciones de otros muchos personajes), podemos acceder al certero retrato de una etapa oscura de la vida en España, marcada por unas leyes sometidas a una rígida moral y por una sociedad intolerante e hipócrita.
Y como ejemplo vivo, a la lucha sin tregua de este personaje que consiguió —invirtiendo el orden del título cernudiano— convertir sus deseos de ser mujer, artista y madre, en una realidad que —con sus luces y sus sombras— logró al añadir una a al nombre con el que fue registrado en su nacimiento. De Manuel a Manuela.
Título: La pared de enfrente.
Autor: Abraham Guerrero Tenorio.
Edita: La Caja Books.
Año: 2025.
ISBN: 979-13-87713-06-5.
En estas frases iniciales de La pared de enfrente (segunda novela de Abraham Guerrero Tenorio, con la que ha obtenido el Premio València de narrativa en castellano) podríamos decir que se condensa toda la trama de la obra. Basada en la biografía de la arcense Manuela Saborido Muñoz (más conocida como “Manolita Chen”), nacida hombre aunque desde su niñez se sintió mujer, narra la ardua lucha que durante años tuvo que librar por conseguir el reconocimiento (legal y social) de su auténtica identidad.
No olvidemos que en España, desde 1954, la Ley de Vagos y Maleantes consideraba a los homosexuales como seres socialmente peligrosos, lo que los hacía acreedores a todo tipo de castigos y condenas. Como en otros tantos casos, la violencia, la crueldad y el ensañamiento (tanto físicos como psicológicos) se convierten en la cotidianeidad de toda su trayectoria, comenzando desde su infancia en su pueblo (donde recibe tanto el rechazo de su propia familia como el castigo por parte de las autoridades) pero también en otros lugares, dentro y fuera de España, a los que huye para librarse de ese ensañamiento y para lograr ese cambio de vida que tanto anhela y necesita.
La novela se divide en cinco apartados (encabezados cada uno por un verso de Luis Cernuda) que integran breves capítulos. Es significativa esta presencia del poeta sevillano del 27 en la obra que nos ocupa: en el desarrollo de la misma, la protagonista hace numerosas referencias al poeta arcense Julio Mariscal que, en su condición de maestro, le da a conocer La realidad y el deseo, una de las obras poéticas más importantes de Cernuda, cuyos versos recuerda Manolita en determinadas ocasiones.
Es cierto que Guerrero Tenorio ha mantenido numerosas entrevistas con la protagonista de esta obra y se ha documentado ampliamente acerca de su vida y también de la situación de los homosexuales en España durante la Postguerra y la Transición. Pero no es una biografía; en todo caso la podríamos definir como una biografía novelada.
En cierto modo se trata de una novela coral: aunque dominada por la narración autobiográfica de la propia Manolita, se entremezclan con ella las voces de otros personajes de la obra (familiares, vecinos, personajes diversos que va conociendo a lo largo de su vida…) que, caracterizados por sus peculiares registros lingüísticos, nos ofrecen su propia perspectiva tanto de la protagonista como de los sucesos que ella misma narra, con lo que el lector se enfrenta a un inmenso puzzle cuyas piezas tendrá que encajar debidamente para entender determinados comportamientos o sucesos.
Abraham Guerrero Tenorio ha sabido combinar hábilmente en esta novela rasgos de la picaresca, del realismo social e incluso del tremendismo (en algunos momentos se nos vienen a la memoria Lázaro de Tormes, Pascual Duarte o personajes de La Colmena).
Desde el comienzo de la obra hasta el final mantendrá la intriga sobre la protagonista que, confinada en una cárcel, narra a su compañera de celda los diversos avatares que han configurado su vida. Gracias a este relato (y a las intervenciones de otros muchos personajes), podemos acceder al certero retrato de una etapa oscura de la vida en España, marcada por unas leyes sometidas a una rígida moral y por una sociedad intolerante e hipócrita.
Y como ejemplo vivo, a la lucha sin tregua de este personaje que consiguió —invirtiendo el orden del título cernudiano— convertir sus deseos de ser mujer, artista y madre, en una realidad que —con sus luces y sus sombras— logró al añadir una a al nombre con el que fue registrado en su nacimiento. De Manuel a Manuela.
Ficha técnica
Título: La pared de enfrente.
Autor: Abraham Guerrero Tenorio.
Edita: La Caja Books.
Año: 2025.
ISBN: 979-13-87713-06-5.
MARÍA DEL CARMEN GARCÍA TEJERA
FOTOGRAFÍA: FUNDACIÓN MANOLITA CHEN
FOTOGRAFÍA: FUNDACIÓN MANOLITA CHEN




























