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viernes, 2 de agosto de 2019

  • 2.8.19
El recibo de la luz del usuario medio sufrió una subida mensual del 3,2 por ciento en julio, aunque sigue más bajo que hace un año, según el análisis de FACUA-Consumidores en Acción. Así, la factura del pasado mes con las tarifas semirreguladas según el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) se situará en 71,82 euros, frente a los 69,62 euros de junio.



El importe de la factura eléctrica del usuario medio de este julio es exactamente el mismo que en julio de 2017. Por su parte, en julio de 2018 se situó en 78,39 euros, por lo que la bajada interanual es del 8,4 por ciento. FACUA advierte de que en cualquier caso el usuario no se encuentra, ni de lejos, en un nuevo escenario de precios bajos.

El precio medio del kilovatio hora (kWh) de electricidad se ha situado este julio en 14,38 céntimos (11,30 más el 27,19 por ciento de impuestos indirectos), un 4,4 por ciento por encima de los 13,78 céntimos (10,83 más impuestos indirectos) de junio. Con respecto al precio medio del kWh de hace un año, este mes ha bajado un 11,1 por ciento: en julio de 2018 estuvo en 16,18 céntimos (12,72 más impuestos indirectos).

FACUA realiza sus análisis tomando como referencia las tarifas semirreguladas (PVPC) aplicadas en hogares con contadores no adecuados a la telegestión. En cuanto a su perfil de usuario medio, según un estudio de la asociación sobre decenas de miles de facturas de viviendas ocupadas éste consume 366 kWh mensuales y tiene una potencia contratada de 4,4 kW.

Reivindicaciones de FACUA

FACUA critica que los beneficios de las grandes eléctricas siguen disparados gracias a la pasividad del Gobierno ante sus infladas tarifas. La asociación reclama medidas contundentes para abaratar la factura eléctrica que sufren los usuarios. FACUA demanda la intervención del sector, de manera que sea el Ejecutivo el que fije periódicamente los precios sobre la base del coste real de la producción energética y se deje de depender de una subasta que facilita la especulación por parte de las grandes eléctricas.

La principal medida propuesta por FACUA es la creación de una tarifa totalmente regulada para todas las familias que no superen los 10 kW de potencia contratada y determinados límites de consumo. El análisis realizado por el equipo jurídico de la asociación pone de manifiesto que con el debido desarrollo normativo, esta fórmula no implicaría contradicciones con la legislación comunitaria. Los desproporcionados precios de la luz, la ausencia de competencia en el sector y la situación económica de las familias españolas justifican el establecimiento de una tarifa fijada por el Gobierno para proteger a los consumidores.

La bajada del IVA de la electricidad es otra de las demandas de la asociación. Bajarlo al 4 por ciento habría ahorrado al usuario medio 130 euros el año pasado. Antes de impuestos, este usuario pagó 728,15 euros. El IVA del 21 por ciento vigente en la actualidad y el impuesto sobre la electricidad suman un 27,19 por ciento de incremento en la factura, situándola en 926,16 euros en 2018. Con el IVA al 4 por ciento, la suma de los impuestos indirectos representaría el 9,32 por ciento, con lo que la cuantía habría bajado a 796,01 euros.

FACUA también reclama cambios de calado en el bono social, tras los rotundos fracasos que han supuesto los modelos aprobados durante las legislaturas de Zapatero, Rajoy y Sánchez. En la actualidad, el bono sigue sin garantizar descuentos significativos para la inmensa mayoría de beneficiarios y mantiene unos niveles de renta excesivamente bajos para acceder a él –salvo a las familias numerosas, que pueden beneficiarse todas–.

REDACCIÓN / ANDALUCÍA DIGITAL


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