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sábado, 6 de junio de 2020

  • 6.6.20
Unos pocos no representan a todos. No todos los policías, guardias civiles o militares son iguales, ni piensan lo mismo, ni son capaces de cualquier cosa. Hay una gran mayoría que ve su trabajo como un servicio a la comunidad, un servicio público de ayuda, y tienen grandes valores. El problema es que ellos deben obediencia a sus superiores y éstos, a veces, no son buenos ejemplos.



Recuerdo a ese general Miaja, que tan bien describe Manuel Chaves Nogales en Los secretos de la defensa de Madrid. Hombre recto que había jurado fidelidad a la República y defendió Madrid hasta el último momento, sin dar su apoyo a los golpistas, que hubiera sido para él lo más fácil. No era un rojo, ni nada de eso: era una persona íntegra que defendió la democracia hasta el final.

La democracia consiste en aceptar a quien gobierne porque lo ha elegido el pueblo libremente y éste es soberano. Te guste o no te guste. Y si no lo respetas, es que no eres demócrata y piensas que las cosas se deben hacer como tú quieras. Y eso te convierte en un dictador.

Las dictaduras no son buenas, ni las de izquierdas –tipo rusa–, ni las de derechas –tipo española–. Los sistemas totalitarios convierten a las personas en un número, sin capacidad para ser ellas mismas. No todos somos iguales, ni sentimos lo mismo, por esa la naturaleza o Dios –para el que lo vea así– nos dio un ADN diferente, único e irrepetible. A esto hay que unirle esas "circunstancias" de las que hablaba Ortega y Gasset. No hemos tenido todos la misma vida, ni la misma familia o iguales oportunidades.

La democracia española es relativamente joven y se enfrenta con la permanencia de sujetos que vienen de otras épocas en las que podían hacer lo que quisieran sin ningún tipo de consecuencias. Y ahora ya no es posible.

Me alegro de todos los pasitos que hemos ido dando. Hoy día, los Cuerpos de Seguridad del Estado son gente en la que puedes confiar y recurrir ante cualquier problema. Este no es uno de esos países donde encontrarse con la policía es sinónimo de miedo. No generalicemos: hay manzanas podridas pero, si se las saca de la cesta, el resto podrá seguir brillando.

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ


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