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lunes, 5 de junio de 2017

  • 5.6.17
La Barrada de La Rambla. Así se denominaba una de las actividades que había generado mayor expectación en la última edición de la Exposición Nacional de Cerámica. Y, sin duda, no defraudó a nadie. Desde las doce del mediodía, el Recinto Ferial de La Minilla acogió su particular tomatina pero en versión rambleña, una batalla campal en la que la popular hortaliza que sirve de arma arrojadiza en el municipio valenciano de Buñol se sustituyó, cómo no, por agua y arcilla, elementos esenciales para moldear el tradicional botijo o la característica jarra de cuatro picos que han popularizado por medio mundo los artesanos alfareros de esta localidad de la Campiña Sur.



Una legión de niños y adolescentes –a la que se fueron sumando algunos adultos pertrechados con bañador, chanclas y jarras de plástico– inició una amistosa guerra de barro a la que no tardaría en sumarse el propio alcalde del municipio, Alfonso Osuna, quien «hizo patria» junto a otro ilustre munícipe, José Espejo Ruz, que dirigió el Ayuntamiento entre 1995 y 2003.

«Pensamos que esta actividad puede convertirse en un revulsivo para la exposición y ayudar a que nos visite gente de toda la comarca», afirmó Alfonso Osuna, que estuvo acompañado en el «campo de batalla» por su delegado de Desarrollo, Juventud y Festejos, Rafael Espejo.

El ambiente desenfadado de La Barrada sirvió para poner el broche de oro a una exposición declarada de Interés Turístico Regional que, como reconoció el primer edil, ha querido «reinventarse» para «potenciar la proyección» de la alfarería y de la cerámica de la localidad.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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