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'Paxera' promocionará entre el 9 y el 11 de septiembre la tradición milenaria del vino dulce Pedro Ximénez

Montemayor se convertirá del 9 al 11 de septiembre próximos en la capital del vino dulce Pedro Ximénez, gracias a la celebración de Paxera, un proyecto que este año alcanza su cuarta edición y con el que el Ayuntamiento de Montemayor, en colaboración con la Diputación de Córdoba, promociona el proceso de elaboración del producto más característico de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles.


La cuarta edición de Paxera, cuyo programa de actos puede descargarse en este enlace, volverá a marcarse como objetivo la promoción del proceso de elaboración del Pedro Ximénez, además de impulsar la pasera más grande de toda Europa, situando a Montemayor en el mapa de los grandes eventos que se desarrollan en torno al mundo del vino y contribuyendo al desarrollo de su tejido empresarial y económico.

“Durante estos días, Montemayor se convertirá en epicentro de las tradiciones vitivinícolas, con un amplio programa cultural, turístico y gastronómico”, destacó la presidenta del Instituto Provincial de Desarrollo Económico (Iprodeco), Dolores Amo, quien ha añadió que “nos encontramos ante una actividad, la de la maduración de la uva para hacer el vino dulce, que cuenta con un gran arraigo dentro de este municipio de la Campiña Sur, puesto que cuenta con la pasera más grande de Europa”.

En efecto, Paxera se ha convertido, desde su inicio en el año 2017, en un encuentro de gran interés que “potencia nuestra cultura del vino y sobre la cual se ha generado un turismo específico que tiene una importante aceptación entre los visitantes”, añadió Amo.

La también vicepresidenta primera de la Diputación de Córdoba incidió en que “nuestro apoyo a esta propuesta se mantiene un año más, convencidos de que nos encontramos ante una oportunidad única para realzar y dar a conocer la excelencia de un producto vinculado a nuestra tierra, a nuestra identidad y que viene respaldado por la Denominación de Origen Montilla Moriles”.


Por su parte, el alcalde de Montemayor, Antonio García, resaltó que “en esta edición damos un salto cuantitativo y cualitativo, ya que cambiamos de espacio y nos trasladamos al recinto ferial, lo que amplia nuestras posibilidades en cuanto al número de expositores y visitantes”.

De este modo, la nueva edición de Paxera pretende ser "más actual", con el objetivo de "dar respuesta a la demanda del crecimiento de esta iniciativa que ha posicionado Montemayor como municipio de importante tradición vitivinícola”.

“Entre nuestros objetivos se encuentra el de dar a conocer las enormes cualidades de este producto único, desde el punto de vista gastronómico, pero también organoléptico y cosmético, además de visibilizar el arte milenario y el laborioso trabajo que supone la pasera”, avanzó el primer edil montemayorense.

Finalmente, la delegada de Desarrollo Económico, Hacienda e Igualdad del Ayuntamiento de Montemayor, Ana María Guijarro, explicó que “por primera vez alcanzamos los 25 establecimientos y con más de diez estands de firmas de la localidad, que van a mostrar al visitante sus mejores productos”.

Para Guijarro, “en un momento para dar visibilidad al tejido empresarial de nuestro municipio, al tiempo que ponemos en marcha un programa que, del viernes al domingo, contempla actividades para toda la familia, además de un acto de especial importancia como será el hermanamiento con la localidad de Villaralto”.

La "joya de la corona" de Montilla-Moriles

El vino dulce Pedro Ximénez constituye, hoy por hoy, la “joya de la corona” del marco Montilla-Moriles. Y Montemayor se ha decidido a reivindicar su singularidad con Paxera. “Tenía que ser Montemayor el que abanderara este reconocimiento a este arte milenario, seña de identidad de nuestro pueblo”, resaltó Antonio García, quien hizo hincapié en que la localidad alberga durante la vendimia “la mayor extensión continua de uva pasa en toda Europa”, gracias a San Acacio y a Bodegas Ulía.


"Durante décadas, las pasas fueron un complemento importante en la alimentación, ya que aportaban calorías a una dieta escasa y permitía comer algo de fruta", recalcó el primer edil montemayorense, quien citó a Alonso de Herrera que, en 1553, ya escribió que "las pasas confortan el cerebro, ayudan a la memoria, ayudan a dormir, confortan el estómago, ayudan a la digestión y hacen excelente y muy grandes operaciones y grandes provechos en los cuerpos humanos".

Antonio García también se acordó de Passum, un vino obtenido de la prensa de uvas pasas que luego se cocía y que alcanzó gran popularidad durante la Edad Media, al igual que el Carenum, otro vino dulce, también sometido a cocción, que ayudaba a quienes lo consumían a aumentar la alegría, ahuyentar las penas y sanar algunas dolencias. "Esta historia es la que muestra nuestra seña de identidad y nos empuja a un futuro que debe reivindicar esos valores ancestrales del trabajo perseverante y bien hecho", destacó el alcalde de Montemayor.

La elaboración del vino dulce Pedro Ximénez, santo y seña de la DOP Montilla-Moriles, comienza con la exposición de los racimos de uva al sol durante algo más de una semana, con el objetivo de procurar la deshidratación de los frutos y la concentración de sus azúcares.

Por lo general, las uvas que se destinan a la elaboración de vinos dulces proceden de viñedos tradicionales, de cepas de porte bajo que, al contar con una producción menor, garantizan una mayor graduación Baumé. Pero el proceso de pasificación de las uvas requiere, esencialmente, calor y falta de humedad.

No en vano, un exceso de agua complica el proceso de crianza del vino, haciendo la fermentación más compleja. A su vez, como han constatado varios estudios académicos, el trabajo en las paseras es uno de los más duros de los que se llevan a cabo en el ámbito agrícola.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR
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