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Remedios Fariñas | Coco se fue

No se puede describir el dolor que siente mi corazón: se ha ido una parte de mi vida. Dicen que cuanto más profundo es el amor, más duele. Y es cierto. Veo en todos los rincones de mi casa a esa cosita, tan pequeñita y enorme a la vez.


Me daba tanto, tanto amor y tan desinteresado, que tengo un vacío inmenso en mi alma. Era tan frágil y pequeño que parece mentira que se pudiera querer tanto. Pero es que era mi compañero: a todas partes me seguía. Incluso, cuando estaba en el baño, asomaba su hociquito por la puerta a ver dónde se había metido su ama.

Murió en mis brazos, mirándome con esos ojazos que parecían decirte: “no me abandones nunca”. Jamás lo hubiera abandonado. Al contrario. Coco, me abandonaste tú a mí, dejándome con una pena muy grande. No me quedan lágrimas para poder seguir llorándote y espero que si existe algún lugar para los perritos buenos, estés desde allí vigilándome, como hacías aquí.

No tengo consuelo alguno: te veo y te siento detrás de mí, mirándome con esos ojitos que lo decían todo y transmitían el inmenso amor que me dabas. Sé que para muchas personas eras solo un perro, pero para mí eras mi consuelo en los días tristes y mi alegría, porque siempre me hacías ver tu cariño. Te quiero, tesoro. Siempre estarás en mi pensamiento.

REMEDIOS FARIÑAS
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