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domingo, 6 de octubre de 2019

  • 6.10.19
A principios de diciembre del pasado 2018, se celebró en Katowice, Polonia, la cumbre COP24 (Conferencia de las Partes) de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en la que se abordaban algunas iniciativas para reducir la emisión de gases de efecto invernadero y frenar el cambio climático.



En ella participó la joven sueca Greta Thunberg, que entonces tenía solo 15 años, y que se ha convertido en un icono del movimiento juvenil por la protección del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático, ya que ella fue la iniciadora de Fridays For Future, iniciativa que ha conseguido arrastrar a chicos y chicas de todo el mundo preocupados por el deterioro global en el que se encuentra nuestro planeta.

El discurso de Greta fue bastante contundente, pues no hay tiempo que perder ya que nos encontramos ante las puertas de un hecho irreversible. Del mismo, extraigo las siguientes palabras: “Decís que amáis a vuestros hijos y, sin embargo, les robáis su futuro”.

Creo que a estas alturas, con los veranos tan calurosos que vivimos, los inviernos climáticamente reducidos, los temporales, como ha sucedido recientemente con la gota fría que en el mes de septiembre inundó partes considerables del levante español, con los enormes daños sufridos por la población, los pueblos y los campos, a los que habría que añadir las muertes de personas, la situación nos enfrenta a un problema de dimensiones globales que hay que tomarse muy en serio si no queremos que las alteraciones que sufre el planeta acaben siendo irreversibles.

En días pasados, tras las numerosas marchas que se produjeron en distintos puntos del planeta, encabezabas especialmente por jóvenes, Greta Thunberg tuvo ocasión de intervenir en la Cumbre del Clima en la sede de las Naciones Unidas de Nueva York. Allí se topó con ese personaje despreciable llamado Donald Trump, que como es habitual en él despreció a esta chica que ahora tiene 16 años con una de sus memeces a las que nos tiene acostumbrados. Esto es en cierto modo, lógico, puesto que Estados Unidos es el país con mayor índice de contaminación junto con China.

Sin embargo, tuvo que escuchar la frase que Greta dijo en su discurso, cuando en tono abiertamente enfadado dijo a los presentes: “Me han robado mis sueños y mi infancia con sus palabras vacías (…) Nos están fallando. Pero los jóvenes están empezando a entender su traición. Los ojos de todas las generaciones futuras están sobre ustedes. Y si eligen fallarnos, nunca los perdonaremos”.

En la actualidad, la figura de Greta Thunberg resulta ser el paradigma de la toma de conciencia de los más jóvenes acerca de la educación medioambiental. Una educación que bastantes de ellos ya conocen en sus aulas, necesitándose trasladarla a la práctica y no quedarse meramente como algo de lo que se habla, pero, que en la realidad, no implica cambios de los hábitos de consumo que tenemos. Y esta toma de conciencia real debe darse desde los niveles más próximos, como es la familia, pasando por la localidad en la que se vive, ampliándola hasta que pudiera alcanzar un nivel global.

Hablando de la toma de conciencia de esta problemática, debo apuntar que son muchos los docentes de diferentes niveles -Infantil, Primaria y Secundaria- que desde hace años trabajan en la formación y sensibilización de sus alumnos en sus centros, de modo que quienes trabajamos dentro de la Educación Artística no hemos tenido problemas a la hora de plantear experiencias educativas basadas en la realización de actividades (collages, carteles, dibujos) para que ellos, libremente, dieran rienda suelta a su imaginación sobre la protección del medio ambiente.

Sobre estas experiencias, de los numerosos trabajos que dispongo he seleccionado siete dibujos de chicos y chicas del ciclo superior de Primaria para que veamos cómo es posible la utilización de la Plástica como medio de expresión de sus ideas acerca de los valores ecológicos.

La propuesta planteada en las clases fue lo suficientemente amplia para que representaran escenas en el contexto familiar, el urbano o relacionadas con la propia naturaleza. He aquí, pues, algunos de sus trabajos.



En los trabajos gráficos de los escolares es habitual la plasmación de dos imágenes contrapuestas: la que se logra responsabilizándose del medio ambiente y su contraria, es decir, la que resulta de no mostrar ninguna sensibilidad ante el mismo contaminando el entorno. Así, el autor del dibujo anterior, un chico de 11 años plasma esta contraposición mostrando un campo limpio en un día soleado y otro sucio en un día lluvioso, de modo que ambos están separados por un contenedor lleno de residuos. Ilustra su trabajo con dos frases: “¿Es tan difícil?” y “Reciclar está en tu mano”.



Uno de los problemas medioambientales habituales durante los veranos son los fuegos que acaban arrasando cientos o miles de hectáreas de la naturaleza. Sobre estos deterioros medioambientales nos informan puntualmente los medios de comunicación; pero se ha comprobado que, a pesar de los avisos habituales, siguen apareciendo, incluso, cuando es la mano del hombre el origen del problema. De nuevo, otro chico de 11 años acude a la contraposición de las imágenes para advertir visualmente del daño que causan los incendios.



Los ciclos vitales de la naturaleza ya los conocen los escolares del ciclo superior de Primaria. Saben que la tala de árboles que se lleva a cabo, por ejemplo, en la Amazonía con la aprobación entusiasmada del presidente de Brasil Jair Bolsonaro es un verdadero problema para el mantenimiento de los ecosistemas de esta zona, al tiempo que este inmenso territorio es un “verdadero pulmón” de nuestro planeta que hay que conservar. Es lo que de modo muy sencillo plasma en su dibujo un chico de 10 años, muy sensibilizado sobre la tala de árboles que se produce en zonas boscosas de distintos países.



Uno de los problemas cíclicos que por el tiempo de verano suele aparecer es el de la sequía, especialmente en los años en los que ha habido pocas lluvias. Entonces se suele recomendar un uso moderado del agua, un bien de la naturaleza limitado. De todos modos, el uso racional del agua debe ser una constante y no limitarse a los momentos de alerta. Sobre esta cuestión trata el dibujo de esta niña de 10 años, al presentar a una chica derrochando agua, dado que deja los grifos abiertos sin importarle la cantidad de líquido que está gastando inútilmente, tal como apuntaba la autora.



La sensibilización que se les fomenta en el aula acaba siendo asimilada por los escolares cuando comprueban, al observarlo directamente, que aquello que se les dice es verdad. Puesto que la educación medioambiental, tal como he indicado, se les presenta de manera amplia, es frecuente que en los dibujos de los escolares aparezcan escenas del deterioro urbano. Es lo que hace la autora del dibujo anterior, que muestra los muros de la esquina de un entorno urbano llenos de pintadas de todo tipo. Precisamente su denuncia va en el sentido de que mayoritariamente son adolescentes los que realizan grafitis sin importarles los lugares que deterioran.



Cuando hablamos de medio ambiente y de cambio climático no debemos pensar exclusivamente en la naturaleza, puesto que los entornos urbanos también son núcleos abiertamente contaminantes. Esto es indicio de que en la clase se había debatido este tema, por lo que los escolares estaban sensibilizados ante la falta de civismo de cierta gente que cuando se encuentran al mando de los volantes de vehículos se convierten en auténticos agentes de contaminación acústica. A este problema, la autora le añadía la suciedad y la violencia urbana, por medio de la escena de un atraco, añadiendo algo tan sorprendente como es un niño abandonado junto a una botella rota y un cigarrillo encendido.



Para cerrar, acudo a otra escena de ámbito urbano, que presenta algunas semejanzas con el dibujo precedente ya que fue realizado por otra chica de 12 años que se encontraba en la misma aula. La autora nos muestra todo un conjunto de violencias y agresiones que padecen las grandes ciudades, quizás influida por los medios de comunicación que suelen abrir los informativos cargados de noticias negativas: agresiones, violencias, robos, contaminación, accidentes, inseguridad de la población, etc., dando lugar a que en el imaginario colectivo acabe configurándose un panorama pesimista, cargado de tensiones, sobresaltos e incertidumbres hacia el futuro.

AURELIANO SÁINZ

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