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martes, 16 de julio de 2019

  • 16.7.19
La Agenda 2030 ofrece importantes oportunidades de negocio para los empresarios, los autónomos y las empresas, que son la base del tejido productivo de los territorios. Para ello, es necesario comprender los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): lo que significan en términos prácticos para las acciones que la empresa realiza día a día y de sus políticas de relaciones. Es necesario, pues, que el tejido productivo asuma esta iniciativa y esto solo será posible con la formación de los gestores y ejecutivos y mediante la difusión de informaciones y conocimientos útiles para el sector empresarial.



Los ODS son una hoja de ruta para las acciones de las personas por las personas, para fomentar la paz, la prosperidad y las alianzas. Por ello, la participación del tejido empresarial de un territorio es fundamental para poder implementar la Agenda 2030, considerando que muchos de los ODS –el 5, el 8, el 11 y el 17– se relacionan de forma directa con actividades económicas y empresariales.

En términos prácticos, hay una serie de acciones que pueden ser realizadas por los miembros del tejido productivo de los territorios en el marco de la Agenda 2030. Con todo, cada país debe adaptar la manera de alcanzar los ODS a su realidad, incluso dentro del propio país, es decir, adaptar la Agenda 2030 a las necesidades de los territorios donde se ejecuta la localización de los ODS, para poder considerar la realidad local de cada territorio.

Contribuir a alcanzar los ODS permite a los autónomos y a empresas de todos los tamaños que puedan acceder a nuevos segmentos de mercado que serán claves en la economía del futuro, como las nuevas tecnologías, la economía circular, los negocios inclusivos, las energías renovables o la economía ecológica.

En los próximos años se producirá un aumento de estrategias y normativas en materia de sostenibilidad, lo que se traducirá en mercados que consideren cada vez más las actuaciones ambientales o sociales de los autónomos y las empresas.

En este sentido, la futura Estrategia de Desarrollo Sostenible, la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, el Plan Nacional de Empresas y Derechos Humanos o el nuevo Plan de Acción de la Unión Europea sobre Finanzas Sostenibles son solo algunos ejemplos de nuevas políticas que marcarán el camino que se debe seguir en el caso de España.

Según una investigación reciente, las grandes empresas españolas y extranjeras en España invierten cada vez más en sostenibilidad y evalúan y exigen estas cuestiones a sus empresas proveedoras. Según un análisis de la Red Española del Pacto Mundial, el 66 por ciento de las empresas del IBEX 35 ya evalúan a sus proveedores bajo criterios sociales, un 71 por ciento en criterios ambientales y el 80 por ciento de las empresas del IBEX 35 ya realizan acciones para contribuir a los ODS.

Los autónomos y las pymes que contribuyan a la Agenda 2030 verán, por tanto, posibilidades de incrementar sus oportunidades para cerrar acuerdos con otras empresas y, también,  mantener los negocios que ya tienen con ellas. Y es que surgirán y surgen a cada día nuevos modelos de negocio basados en la sostenibilidad, la innovación y la tecnología.

Por otro lado, el consumo responsable es una tendencia al alza. El 64 por ciento de los consumidores españoles ya tiene en cuenta en sus compras, casi siempre o a veces, la sostenibilidad, es decir, los posibles impactos sociales o ambientales negativos de los productos y servicios que compra. Una pyme o un empresario autónomo, con productos y servicios dirigidos directamente al consumidor puede, a través de la Agenda 2030, incrementar la confianza en su marca y aumentar las ventas.

La Agenda 2030 ofrece al tejido empresarial de los territorios la posibilidad de aumentar la base de clientes, innovando en sus productos y servicios para que sean ambiental y socialmente responsables y con la creación de nuevos servicios orientados a nuevos segmentos, como las generaciones más jóvenes, para los que la sostenibilidad va ligada a la reputación de la marca.

En el caso de las comunidades autónomas, sea para la obtención de subvenciones de la Unión Europea (como los fondos Feder) como recursos nacionales, el acceso a un mayor número de subvenciones o contratos con la Administración pública es otro de los beneficios que pueden encontrar los autónomos o las pymes en la Agenda 2030.

La Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público incluye aspectos medioambientales o sociales como criterios para la adjudicación de contratos a las empresas con la Administración pública. Algunos de estos aspectos son: medidas para reducir el nivel de emisión de gases de efecto invernadero; medidas de ahorro y eficiencia energética; la implantación de un plan de igualdad de género o la aplicación de criterios éticos y de responsabilidad social a la prestación contractual.

La tendencia es que la Administración pública adopte criterios para la obtención de subvenciones que aumenten las exigencias relacionadas a los principios y metas de los ODS; de la misma forma que lo hará seguramente el sector bancario para la obtención de créditos para autónomos y empresas.



En el caso de la salud de empleados, es necesario implementar medidas que incidan en la salud y en el bienestar de los empleados, lo que puede suponer aumentar su motivación y su compromiso con la organización y, por tanto, también su productividad. Medidas de conciliación y flexibilidad del trabajo, los programas de nutrición o de actividad física o disminuir los riesgos de accidentes laborales son solo algunas de las medidas que se pueden llevar a cabo.

Tratándose de las energías renovables, la Unión Europea pretende que en 2030, el 32 por ciento de la energía consumida en todo el continente, sea de origen renovable. Los autónomos o las pymes pueden empezar a consumir un mayor porcentaje de energías renovables en sus actividades, generando una imagen de marca sostenible o innovar con nuevos productos y servicios que utilicen o ayuden a impulsar el uso de energías renovables, para adaptarse así al futuro del mercado.

Por otro lado, la digitalización es fundamental para la localización de los ODS y, por ello, Internet y las redes sociales son claves para el futuro de los mercados. El 63 por ciento de los españoles han realizado compras online desde el móvil en 2018 y, además, en la era digital, los consumidores se dejan guiar por las opiniones de otros usuarios.

Así, el 67 por ciento de los consumidores españoles se basa en las recomendaciones en redes sociales de otros usuarios en Internet a la hora de comprar. Cualquier autónomo o las pymes han de aprovechar esta tendencia para lanzarse al mundo digital y aprovechar al máximo esta nueva forma de hacer negocios.

Por último, no hay que olvidar que la Agenda 2030 pretende crear un planeta que sea sostenible a largo plazo para las generaciones futuras y, por tanto, que garantice el cuidado del medio ambiente, la economía y las personas.

Si no se actúa de forma urgente, problemas como el cambio climático, el respeto a los derechos humanos o el agotamiento de los recursos naturales pueden deteriorar de forma seria el crecimiento económico y, por tanto, también el buen funcionamiento de los mercados y las empresas. Sin un planeta sostenible no habrá progreso y, sin progreso, tampoco habrá mercados estables en los cuales puedan operar los autónomos y las pymes de forma segura.

SANTIAGO MARTÍN GALLO

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