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domingo, 8 de enero de 2017

  • 8.1.17
Las cosas de María. Así se titula el cuento con el que el economista rambleño Rafael Luque Muñoz ha conseguido cruzar el Charco y ocupar un huequecito en la sección de Literatura Infantil de muchas librerías de Argentina, Chile, Uruguay y Bolivia. El libro, que ha alcanzado ya su tercera edición, fue lanzado por vez primera en 2013 como "un canto a la vida, al conocimiento y a la educación en valores". Un relato íntimo que invita a los niños y a los padres a reflexionar sobre la importancia de la vida y de las pequeñas cosas que la configuran a diario.



"María es una niña pequeña, alegre y curiosa que se pasa el día jugando, soñando y, en algunas ocasiones, escuchando las conversaciones de los mayores", relata Rafael Luque Muñoz, artífice de todas las aventuras que la protagonista de este entrañable cuento va afrontando con la ilusión y la inocencia propia de los más pequeños.

Experto en gestión de fundaciones, entidades no lucrativas y servicios de atención a personas mayores, este economista de 43 años que se confiesa “amante de las tradiciones de La Rambla” vio cumplido uno de sus sueños hace tres años, al editar su primer libro que, un año más tarde, contó con una segunda edición, gracias a la colaboración de la Diputación de Córdoba.

En ambos casos, las dos primeras ediciones de Las cosas de María tuvieron un carácter solidario. Y es que la totalidad de los ingresos conseguidos con este libro tuvieron un destino social. Así, si la primera edición fue para el Banco de Alimentos de La Rambla, gestionado por Cáritas y la Hermandad de La Caridad –entidades a las que Rafael Luque se encuentra muy unido desde la infancia–, los beneficios de la segunda edición se destinaron a Proyecto Hombre y a su asociación colaboradora, A Tiempo La Rambla.

Y es que el autor de Las cosas de María trabaja desde hace 15 años como gerente de la Fundación Benéfico Social Santo Cristo de los Remedios de La Rambla y colabora de forma periódica y activa con instituciones vinculadas a la Iglesia, además de ser miembro asesor de la Comisión Permanente del Consejo andaluz de Personas Mayores, dependiente de la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales, así como tesorero de Lares Andalucía, la Asociación de Residencias y Servicios de Atención a los Mayores.

No obstante, la distribución en América de Las cosas de María ha supuesto una “inyección de moral y alegría” para Rafael Luque Muñoz, que logra expresar con el lenguaje auténtico y natural de los niños los “elementos nucleares” de la naturaleza humana. “Somos muchos, mayoría, los que estamos de acuerdo sobre la necesidad de educar en valores –la sociedad mundial lo reclama– pero parece que no se tiene tan claro qué valores transmitir y cómo hacerlo”, explica el autor.



La tercera edición de Las cosas de María –editada en colaboración con la Universidad Católica de Salta, con la que Rafael Luque prevé colaborar en breve en materia docente– cuenta con un formato renovado, con nuevas ilustraciones orientadas, desde un plano pedagógico, a los lectores más pequeños, aunque como advierte su creador, “es un cuento para todas las edades, ya que es fácil de leer y está lleno de mensajes de vida, además de contar con un final muy interesante”.

Tras la primera incursión en América Latina, Rafael Luque confía en editar Los cuentos de María en España, a través de los sellos PPC o SM. “Más adelante, para mediados de mayo, el libro estará también a la venta en Méjico y Colombia”, anuncia el autor rambleño, quien adelanta que ya se encuentra en conversaciones con PPC Cono Sur para entregar a mediados de este año un nuevo cuento infantil que vendría a dar continuidad a Las cosas de María.

A su vez, para mediados de este año también, Rafael Luque espera concluir la edición de un ensayo en el que reflexionará sobre su experiencia y su trabajo alrededor de la economía social y solidaria y la importancia que, a su juicio, debería tener en la sociedad actual la “optimización de recursos que reviertan en las personas, muy especialmente en las más necesitadas”.

“Me gustaría abundar en el significado de la economía humanista y cristiana en la que trato de centrar mi día a día, buscando reencontrar cosas tan sencillas como la dignidad, los derechos y las libertades del ser humano, así como su desarrollo y progreso en este mundo en que vivimos”, concluye el escritor rambleño.

J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍAS: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

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