:::: MENU ::::

viernes, 13 de julio de 2018

  • 13.7.18
He vuelto a caer en brazos de Cole Latimer. ¿Terminaré como Don Quijote? Desde los 15 años no había vuelto a leer a Kathleen Woodiwiss y sus Cenizas al viento. Mis ojos están cansados, pero mis labios sonríen permanentemente. Una puede enamorarse de un hombre, de una canción o de un libro. O, en mi caso, del protagonista de un libro.



No me pidas que decida entre él y Mister Darcy. Son historias diferentes. Todas las noches busco un ratito para estar con Cole, para sentir sus ojos azules recorriendo los contornos de Alaina, para soñar con la fuerza de su amor, para admirar su hombría y su valor.

Termino de estudiar y lo busco. Busco ese libro amarillo que apareció en casa de mi abuela. La pobre le daba pena el chico del Círculo de Lectores y siempre que aparecía, le compraba algún libro. Mi curiosidad me llevó a buscar historias que vivir en los libros de aquella pequeña casa, en la que todo era acogedor y donde reinaba la ternura de mi abuelita.

Dudo que la pobre eligiera esta novela por su trama. Seguro que fueron las hadas las que pusieron en mi camino esta historia de amor entre un yanqui y una sureña rebelde. Pero me estoy empezando a preocupar porque llevo un mes releyendo una y otra vez las mismas páginas, como si me hubiera quedado atrapada en un laberinto del que no quiero salir. Y he comenzado a creer que soy Alaina, la mujer rebelde capaz de sobrevivir en medio de una guerra civil, orgullosa, independiente y apasionada.

A menudo me observo y me veo como un Quijote que roza la locura. Él se convirtió en un caballero andante y yo, por momentos, me vuelvo una dama del siglo XIX, con una vida llena de infortunios, pero con un final feliz en brazos de un guapo oficial, médico y yanqui. Un hombre fuerte, valiente, capaz de protegerte y sobre todo, capaz de enamorarse de una mujer con carácter y decidida a elegir su propio destino.

Mi compañera de piso me dice que así no voy a encontrar a un hombre real y yo siempre le respondo: “Cuando no leo, tampoco aparece uno de carne y hueso”. Y lo feliz que soy yo…

MARÍA JESÚS SÁNCHEZ

DEPORTES - LA RAMBLA DIGITAL

FIRMAS
La Rambla Digital te escucha Escríbenos