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lunes, 30 de abril de 2018

  • 30.4.18
Dolores Conquero publica Amores contra el tiempo, un libro que contiene nueve biografías de mujeres célebres que amaron a hombres más jóvenes que ellas. Entre otras, indaga en las historias de amor de Agatha Christie, la Reina Victoria, Coco Chanel o Dolores Ibarruri, la Pasionaria. La periodista bucea en las vidas y contextos de estas nueve mujeres, que defendieron su amor pese a los prejuicios sociales. Para la autora, las relaciones en las que la mujer es mayor que el hombre siguen siendo objeto de críticas y dudas por parte de la sociedad.



—En 'Amores contra el tiempo' reivindicas el último tabú en nuestra sociedad: la estigmatización de relaciones entre una mujer mayor y un hombre joven.

—Algunos casos mediáticos han podido hacer pensar que esto ha cambiado, pero nada más lejos de la realidad. Solo son la excepción que confirma la regla.

—No sé si es que los hombres se lo han montado muy bien o que los prejuicios en este tipo de relaciones también provienen de las mujeres.

—Las dos cosas, pero es que hombres y mujeres somos víctimas de los mismos prejuicios. Al fin y al cabo, nos bombardean con ellos desde la cuna.

—Nos han vendido la moto de que la madurez masculina es interesante pero la de las mujeres está mal vista. ¿Otro síntoma machista o la sociedad en su conjunto no acaba de incorporarse al siglo XXI?

—Es machismo de primera. Con esta idea, el hombre prolonga su vida amorosa y tiene más opciones que las féminas.

—¿El culto a la juventud, más allá de ser hombre o mujer, y del que todos nos beneficiamos en su momento, no nos espera a todos a la vuelta de la esquina, con más o menos inquina?

—Sí, claro. Y está también detrás de la crítica hacia las relaciones en las que la mujer es mayor que el hombre. Parece como si no gustara que, a partir de cierta edad, tuviéramos vida amorosa.

—De las mujeres se dice que sois las peores enemigas o también que sois más sensibles que los hombres. ¿Hasta cuándo tanto tópico?

—Cuanto más conscientes seamos de ello, antes lo resolveremos. Yo, por ejemplo, tengo excelentes amigas. Creo mucho en la solidaridad entre mujeres y no me identifico para nada con esa idea.

—Por tu libro desfilan mujeres que amaron a hombres más jóvenes como Dolores Ibarruri, Coco Chanel, Agatha Christie o Julia Urquidi. ¿Cuál de estas relaciones fue la más sorprendente?

—Quizá la de Dolores Ibarruri, Pasionaria, que fue atacada por esta circunstancia incluso por miembros de su propio partido, y la de Julia Urquidi, primera esposa de Mario Vargas Llosa. Cuando el padre de este se enteró, amenazó con pegar un tiro a su propio hijo por esto.

—Siempre nos dijeron que el amor no tiene edad. Una canción hablaba de que "no tengo edad para amarte". Algunos escritores confesaron su amor a lolitas. ¿Cuántas de ellas dejaron testimonio de estas relaciones?

—Muchas más, claro. Hay muchísimas mujeres que han salido con hombres mayores e incluso muy mayores.

—Dices que esta situación de las mujeres respecto a los hombres no ha cambiado en cuatro siglos. ¿Hasta cuándo sobrevivirán estos prejuicios?

—No lo sé, pero no creo que nosotros lo veamos.

—Tú viviste en carne propia esta relación de amor. Tu cabreo te llevó a crear el blog 'minovioesmasjoven.com'. ¿Cuál fue la respuesta?

—Me empezó a escribir gente de todas partes dándome las gracias por ese punto de encuentro. Muchas mujeres me decían (y me dicen) que gracias al blog se sienten menos solas. La sorpresa es que también escriben, aunque en menor medida, hombres.

—Vargas Llosa dejó escrita en 'La tía Julia y el escribidor' la relación con su tía Julia Urquidi, diez años mayor, a quien abandonó por su prima. Al final, todo quedó en casa hasta que apareció Isabel Preysler.

—Fue un lío familiar importante, porque la prima Patricia era también sobrina de Julia. Cuando el padre de Julia se enteró, le dijo a esta: "Ni siquiera puedo odiar a quien tanto daño ha hecho a mi hija, porque es mi propia nieta".

—¿Qué aporta un hombre joven –o una mujer joven– a una mujer madura –o un hombre maduro–?

—Lo mismo que en cualquier relación: la química y la afinidad entre dos personas son mucho más importantes que la edad o que cualquier otra consideración.

—Al final, como dices en el título de tu libro, ¿solo se trata de una lucha contra el tiempo por parte de ambos sexos, de esa conquista escurridiza de la felicidad?

—La vida es, por definición, una lucha contra el tiempo, pero cuando la pareja es desigual en edad, la lucha pasa al primer plano, sí.

ANTONIO LÓPEZ HIDALGO
FOTOGRAFÍA: CARLOS RUIZ B.K.

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